Hace más de un año que Pitingo arrancaba nueva etapa con el lanzamiento de su nuevo disco ‘Mestizo y fronterizo’, con ecos del Continente Negro, sonidos de una infame esclavitud, dichos con cantares de gaditanas carceleras gitanas, la bajo-andaluza toná grande del desheredado para marchar sobre el compás flamenco hasta alcanzar la costa del Nuevo Mundo y reencontrarse con el hermano afro, abogando por el ‘Fuera cadenas’. Un año después, ese viaje acaba en el Teatro Nuevo Apolo con tres fechas. Un cierre que le da mucha tristeza, pero con alegría porque le ha dado muchas satisfacciones con esta gira y este disco.

Para Pitingo, esta etapa ha supuesto una etapa diferente tanto a nivel personal como profesional porque le han pasado cosas muy bonitas como grabar con Sam Moore, cantar con Phill Collins o incluso cantarle a Obama, y sobre todo, cantarle a su público. Sea o no adictivo el escenario, para Pitingo su vitamina es el aplauso del público porque no puede estar un largo periodo sin el contacto con su público. El escenario le da alegría, paz, responsabilidad y adrenalina porque el calor del público le brinda una gran energía. Uno de los éxitos de Pitingo es saber quién es Pitingo y quién es Antonio, siempre con los pies en la tierra.

Detrás del artista hay una persona y como todo ser humano, a veces, sentimos la soledad. El artista también lo sufre. Hablando con Pitingo de la soledad de los hoteles cuando está viajando tanto en una gira, me cuenta que afortunadamente viaja a menudo con su mujer, pero hay épocas que ha estado viajando solo y reconoce que es duro porque echa de menos todo. Estando solo en una habitación, lejos de la familia y de sus amigos, con sus problemas, pero piensa que, a veces, es necesario esa soledad para reflexionar. También existe la soledad en los pensamientos, a pesar de estar rodeado de mucha gente porque piensas que nadie te entiende y estas solo. Los artistas también tienen sus miedos e inseguridades. Siempre hay que intentar mejorar en lo profesional y más en lo personal, apunta.

Pitingo es de los artistas que le gusta observar al público porque sus conciertos son como una fiesta de la multiculturalidad. Pitingo sabe cuidar a su público y el público agradece su cercanía. Y como bien dice, la música está para alegrar el alma.

‘Mestizo y fronterizo’ lleva más de 1 año de vida, un disco que Pitingo ha plasmado lo que es él, el disco más auténtico y personal hasta la fecha. También ha querido lanzar un mensaje de unión de las personas y de las razas, que en tiempos tan convulsos, se agradece esa difusión de que tenemos que acabar con el racismo.

A Pitingo le queda muchas historias por contar, pero quizás algún día cuente de la industria de la música de una manera poética para que sirva de ayuda a las nuevas generaciones que vienen. Para Pitingo todo lo que sea música, independientemente del género, le parece estupendo porque comenta que mientras que haya música y no guerra está bien. Es la etapa de la música urbana y desea que dure mucho tiempo porque piensa que como otros géneros también tuvieron su etapa. No está en contra de ningún género, cualquier música es buena.

Después de terminar su gira, ya está pensando en un próximo disco. Se considera una persona muy inquieta porque cuando termina un disco, ya está pensando en el siguiente. El año que viene tendremos material nuevo de Pitingo y nuevos mensajes porque se encuentra en una etapa que quiere aportar algo, no solo música. Prefiere lanzar álbumes porque es un artista conceptual, necesita un álbum para poder plasmar lo que quiere contar porque el disco entero es un concepto.

Pitingo se despide de una gira que le ha brindado muchas alegrías y momentos inolvidables, se acaba una etapa. Pero, desde ya, está empezando a construir otra nueva etapa que será igual o mejor que la anterior. Con una trayectoria espectacular, Pitingo sigue creciendo para ofrecer lo mejor de él. La música de Pitingo no es solo música, es más que música.

A continuación puedes ver y escuchar la entrevista a Pitingo: